
Día de la Visibilidad Bisexual
El 23 de septiembre es el Día de la Visibilidad Bisexual, convocado desde 1999.
Las fechas que se repiten cada año, de España y de Latinoamérica. Las de día fijo van con la suya; las marchas del Orgullo, cuya fecha decide cada año su organización, aparecen como previstas hasta que se anuncian.

El 23 de septiembre es el Día de la Visibilidad Bisexual, convocado desde 1999.

El 11 de octubre se celebra desde 1988 en recuerdo de la marcha sobre Washington del año anterior.

El 20 de noviembre se leen nombres. Es el Día de la Memoria Trans, que se convoca desde 1999 en recuerdo de Rita Hester, asesinada en Boston el año anterior, y el acto central en casi todas las ciudades consiste literalmente en eso: leer en voz alta la lista de personas trans asesinadas durante el año.

La marcha de Buenos Aires es la excepción del calendario: se celebra en noviembre y no en junio, y va de Plaza de Mayo al Congreso.

El 1 de diciembre se convoca desde 1988 y fue el primer día mundial dedicado a una cuestión de salud. En la memoria colectiva LGTBI ocupa un lugar aparte, porque la epidemia se llevó a una generación entera mientras buena parte de las instituciones miraba a otro lado.

El 7 de marzo de 2010, en Córdoba, Natalia Gaitán —Pepa para todo el mundo— fue asesinada de un escopetazo por el padrastro de su novia. Tenía 27 años. Desde entonces esa fecha es en Argentina el Día de la Visibilidad Lésbica.

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer, que Naciones Unidas reconoce desde 1975 y que en varios países llena las calles más que cualquier fecha del calendario LGTBI.

El 31 de marzo se convoca desde 2009 como día de visibilidad trans, deliberadamente en positivo: existía ya una fecha de duelo, el 20 de noviembre, y faltaba una para lo demás.

El 26 de abril es el Día de la Visibilidad Lésbica, la fecha que da nombre a lo que el resto del calendario LGTBI suele dar por supuesto: que a las lesbianas se las ve.

El 17 de mayo se eligió por un motivo concreto: ese día de 1990 la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de su clasificación internacional de enfermedades.

El 28 de junio conmemora los disturbios de Stonewall de 1969, en Nueva York, cuando la clientela de un bar se plantó ante una redada policial más de las muchas que había.

El Pride de Barcelona se celebra con la manifestación y actividades repartidas por la ciudad. Conviene no confundirlo con la manifestación del 28 de junio que convocan las organizaciones catalanas, que es otra cosa y suele tener un tono más reivindicativo y menos festivo.

La marcha de Ciudad de México es la mayor de Latinoamérica y recorre habitualmente el Paseo de la Reforma hasta el Zócalo.

El Orgullo de Valencia lo organiza Lambda, el colectivo LGTBI valenciano, que es de los más antiguos de España y lleva funcionando desde antes de que el orgullo fuera una cosa multitudinaria.

La marcha de Santiago recorre la Alameda y se celebra en invierno, porque el hemisferio sur invierte las estaciones: quien vaya en junio se encontrará con frío de verdad, no con el junio europeo.

El 14 de julio se convoca desde 2012 y la fecha tiene una lógica sencilla: cae a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, y el Día Internacional del Hombre, el 19 de noviembre. El sitio de en medio, literalmente.

El Orgullo de Madrid es una de las mayores concentraciones del mundo por esta causa, con el eje entre Atocha y Colón como recorrido habitual de la manifestación y Chueca como centro de las actividades.

La marcha de Bogotá suele salir del Parque Nacional y bajar hacia el centro, y es la más grande de Colombia. Se celebra en domingo, que en una ciudad donde el domingo hay ciclovía cambia bastante el ambiente de la calle.